Agencia de noticias - Medellín. La extensión universitaria es una de las funciones sustantivas de la educación superior y cumple un papel central en la manera en que la universidad se relaciona con la sociedad. Junto a la docencia y la investigación, la extensión permite que el conocimiento, la experiencia y las capacidades institucionales se proyecten hacia los distintos grupos de interés, con un enfoque en la solución de problemas reales.
Desde la Universidad Pontificia Bolivariana, la extensión se concibe como un proceso que proyecta el conocimiento y las capacidades institucionales hacia empresas, organizaciones y comunidades, con el propósito de aportar a la solución de problemáticas reales.
Uno de los principales aportes de la extensión es el fortalecimiento del talento humano. En un entorno marcado por la transformación digital y la aceleración tecnológica, la Universidad acompaña procesos de actualización permanente a través del reentrenamiento y el desarrollo de nuevas competencias. Este enfoque busca responder tanto a las necesidades de productividad y competitidad de las organizaciones como al bienestar y desarrollo personal de las personas.
La extensión también ha evolucionado hacia un modelo basado en la identificación de brechas de conocimiento. En lugar de limitarse a ofertar programas desde las unidades académicas, la Universidad analiza las necesidades reales de sus públicos para diseñar rutas formativas pertinentes. “Hoy buscamos reconocer las brechas de conocimiento de nuestros stakeholders para acompañar de manera más efectiva el desarrollo del talento humano”, señala Calle D’Alleman.
Bajo este enfoque se estructuran programas como lo son Construcción de Paz, Bienestar - familia y vida, Hábitat y Sostenibilidad y Organizaciones Innovadoras e Inteligentes; estos procesos permiten que la universidad ofrezca soluciones prácticas y acompañamientos integrales, desde niveles básicos de formación hasta programas especializados.
Otro de los retos clave de la extensión universitaria es fortalecer el trabajo conjunto con las organizaciones. Abrir espacios de diálogo permite identificar con mayor precisión las necesidades del entorno y construir planes de formación alineados con los objetivos institucionales y sociales. “El desafío está en ubicar las brechas reales y medir cómo la formación impacta la productividad, la competitividad y el bienestar de las personas”, afirma el director.


En la vida universitaria, la extensión cumple un rol estratégico: conecta el conocimiento con la realidad, enriquece los procesos formativos y reafirma el compromiso social de la universidad. Es el espacio donde el saber se convierte en acción y donde la universidad fortalece su vínculo con el desarrollo humano, social y productivo del entorno.
Por: Maria Juliana Sierra Casas - Agencia de noticias - Medellin.
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